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El ‘Gran Hermano’ tecnológico dispara los números de la NBA

Los equipos anotan 112,4 puntos por partido, el mayor promedio desde 1971.Todos los resultados y clasificaciones de la NBA

 

La nueva temporada de la NBA está rompiendo récords históricos a un ritmo anestesiante. Los equipos anotan 112,4 puntos por partido, el mayor promedio desde 1971. No hay día en que alguien no firme números que no se veían desde hace décadas. Algunos, desde Wilt Chamberlain.

 

En tres semanas ya hay cuatro jugadores que han anotado 50 puntos, Klay Thompson metió 14 triples en un partido y su compañero Stephen Curry va en progresión de más de 500. ¿Es que ya no se defiende en la NBA?

La revolución tiene muchos padres. La explosión de la estadística avanzada está llevando el baloncesto hacia un juego más rápido y abierto. Se busca el modo más eficiente de atacar, y los números respaldan este aumento descomunal del número de triples. Hace sólo tres años los Houston Rockets fueron los primeros de la historia en lanzar al menos 30 por partido. Hoy hay 22 equipos por encima de esa frontera.

Se lanzan más triples porque la recompensa es mucho mayor: tres puntos en lugar de dos, un 50% más. Pero más allá de la lógica, también tiene una razón táctica. Cuanto mayor es la amenaza desde fuera, más tienen que abrirse los rivales. Así es más fácil atacar el aro y más difícil que se ofrezcan ayudas, porque las defensas tienen que cubrir más terreno que nunca. Es la dictadura del espacio.

La pista de entrenamiento de los Philadelphia 76ers tiene una línea de ‘cuatro puntos’ por detrás de la línea de tres para acostumbrar a los jugadores a situarse unos pasos más atrás y abrir aún más la defensa. En las esquinas hay pintado un rectángulo rojo para recordarles dos cosas: que tienen que ocuparlas en los primeros cinco segundos de posesión para abrir cuanto antes la defensa y que en esa zona el triple está 1,2 metros más cerca que por encima de la bombilla.

Nick Nurse, el técnico de los Toronto Raptors -el jefe de Sergio Scariolo en la NBA-, empezó a cambiar las reglas del juego cuando dirigía al equipo afiliado de los Houston Rockets en la Liga de Desarrollo: en sus entrenamientos, los triples desde la esquina valían cuatro puntos y el resto, tres; los tiros dentro de la zona restringida, dos; y desde media distancia, cero o menos uno. Su equipo era el laboratorio en el que Daryl Morey, el padrino de la estadística avanzada en la NBA, probaba sus teorías.

Tomemos por ejemplo el porcentaje de tiro efectivo (TCE%, o eFG% por sus siglas en inglés), una métrica que relaciona el acierto con el valor de la canasta (dos o tres puntos). Si lo aplicamos a los datos de la temporada pasada vemos fácilmente cuáles son los tiros más valiosos: los equipos anotan 1,26 puntos por cada tiro dentro de la zona restringida. Por detrás, los triples desde la esquina (1,18) y los triples por encima de la bombilla (1,07). Lejos, los tiros de media distancia (0,8) y los tiros dentro de la pintura pero fuera de la zona restringida (0,79).

Al frente de esta vanguardia se sitúan los Houston Rockets de Daryl Morey, que la pasada campaña se convirtieron en el primer equipo de la historia en tirar más triples que tiros de dos puntos. El 50,2% de sus lanzamientos fueron de tres. Los dos saltos más importantes en la gráfica se corresponden con la llegada de James Harden (2012-13) y Mike D’Antoni (2016-17). Desde el despacho hasta la estrella, pasando por el banquillo, todos abrazan la filosofía.

El resto de la NBA sigue el mismo camino: los equipos tienden a buscar más los triples (más puntos) y las penetraciones a canasta (más ‘fáciles’). El 78% de los tiros de Houston son desde esas dos zonas y un 7,6% desde media distancia (sólo dos puntos, menos acierto y congestionan la pintura). El año pasado la ratio fue del 82,2%. Por algo en los despachos de la NBA esta estrategia se llama ‘Moreyball’.

Desde 2013, cada pabellón de la NBA tiene un sistema de cámaras en el techo que identifica la posición de los 10 jugadores sobre la pista y el balón a 25 frames por segundo. Los entrenadores diseñan sus esquemas en colaboración con los departamentos de estadística, que procesan miles de datos cada partido (tendencias de cada jugador, emparejamientos, situaciones de juego…) buscando el modelo más efectivo. Según Basketball Reference, esta temporada los equipos están anotando 110,4 puntos por cada 100 posesiones. El ataque más eficiente de la historia.

Un reglamento a medida

En 2001 la NBA se estaba ahogando. El juego se estaba volviendo tosco y excesivamente físico. El promedio de anotación se había desplomado hasta los 94,8 puntos, la peor marca desde 1955. El porcentaje de acierto, hasta el 44,3%, la peor desde 1969 (en ambos casos, a excepción de la temporada 1998-99, cuando el cierre patronal comprimió 50 partidos en un calendario sin respiro. Ante todo ese cemento, Jerry Colangelo, capataz del baloncesto estadounidense, se reunió con David Stern para proponer una serie de medidas que dieran más aire al juego.

La NBA creó un comité de sabios encabezado por Colangelo (junto a Jerry West, Rod Thorn o Jack Ramsay entre otros) que propuso tres cambios básicos: bajar a 8 segundos el tiempo para pasar a campo contrario, instaurar los tres segundos defensivos para impedir que los pívots acamparan en la zona, y se limitó el contacto del defensor con las manos o en los bloqueos. Precisamente los Phoenix Suns de Colangelo fueron quienes más se beneficiaron de esos cambios, en especial con el fichaje de Steve Nash justo la temporada en que la NBA empezó a ser más rigurosa con esa última regla.

Aquellos revolucionarios Phoenix Suns de Mike D’Antoni, los de los ’07 segundos o menos’, jugaban a 98,6 posesiones por partido, de largo el ritmo más rápido de la NBA. Este año serían el cuarto equipo más lento. Cuanto se valoran estos datos hay que tener en cuenta que el ritmo de partido es la media de los dos equipos, y que si el rival juega lento el dato baja, pero es un buen indicativo para comprobar cuánto ha acelerado la liga.

Esta temporada la liga está haciendo hincapié sobre la regla de la ‘libertad de movimiento’, que castiga los agarrones y ‘abrazos’ lejos del balón. La NBA penaliza el contacto excesivo y premia la anticipación y la lectura de juego en defensa.

En este contexto donde hay que situar la enorme crecida de la anotación en la NBA esta temporada. Con el campo más abierto que nunca, ataques cada vez más eficientes, ritmos de juego propios de los 70, y un reglamento que entrega el protagonismo al balón.

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