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Juan Martin Del Potro en cuartos de final

El argentino, citado con Nadal en los cuartos, ha escalado 1.041 puestos en dos años e inspira a otras figuras en apuros como Djokovic o Murray: “Ser una ayuda para gente tan buena es un orgullo”

 

El argentino reflexionaba en inglés, después de resolver un durísimo duelo fraccionado en dos días contra Gilles Simon (7-6, 7-6, 5-7 y 7-6, en 4h 24m) y consolidar así el reencuentro con Rafael Nadal, al que reta hoy (hacia las 17.00, Movistar+ D2) en los cuartos del grande británico después de haberse cruzado ambos hace un mes, en las semifinales de Roland Garros.

 

“Me hubiera gustado tener el día libre y relajarme un poco, pero el hecho de jugar contra Rafa a estas alturas, aquí, es una oportunidad tan linda que deja de lado otras cosas…”, respondía el gigantón argentino, seguramente el tenista que más ha sufrido en los últimos cinco años. También, seguramente, el más feliz.

Si la vida va de trenes, él ha cogido el de ida y el de vuelta, para volver a ir y regresar otra vez, cuando pocos daban un duro porque volviera a empuñar una raqueta. Él, ganador del US Open en 2009, dos medallas olímpicas (2012 y 2016) y la Copa Davis (2016), estuvo más fuera que dentro. Cuatro operaciones de muñeca –una en la derecha, en 2010, y tres en la izquierda, dos de ellas en 2014 y la otra en 2015– le asomaron al abismo profesional, pero nunca se rindió. Venció a los quirófanos, venció al dolor y venció a los miedos, y a los dos años de su regreso ha escalado 1041 posiciones en el ranking: del 1.045 al número cuatro.

Él, Del Potro, ha pasado de beber de la fuente de inspiración de Nadal, irreductible a las lesiones, a inspirar a otras figuras a las que las lesiones les ha complicado la existencia. Caso de Novak Djokovic, sin ir más lejos, o el propio Andy Murray; el uno mermado por una seria dolencia en el codo y el otro por un problema de cadera que le apartó durante un año de la pista, hasta hace nada.

Admirado y respetado, modelo y espejo

“Volver a ser quien fui es un desafío, pero no soy el primer jugador en la historia de este deporte que se enfrenta a este tipo de circunstancia. Me viene a la mente Del Potro”, contaba a finales de mayo Nole, citado hoy con Kei Nishikori; “es alguien que se enfrentó a cosas aún peores, a circunstancias difíciles con varios años de cirugías; a volver, jugar no tan bien y luego tener que retirarse de nuevo. Y ahora es de nuevo un top. Eso es impresionante. Ese tipo de historias te inspiran”.

Admirado por su juego y respetado por su coraje, el argentino es ahora modelo y espejo. “Ser una ayuda para gente que es tan buena es un orgullo. No le deseo a nadie que pase por todo lo que he pasado yo, o lo que pasó Djokovic (31) o está pasando Murray (31), pero ellos tienen la fortaleza suficiente como para volver a su lugar natural. Nole lo viene demostrando semana a semana, está jugando muy bien otra vez, y Andy está intentando volver poco a poco, y eso es una buena señal; costará más o menos tiempo, pero son grandes deportistas que lo tienen todo para estar arriba. Yo estoy muy feliz de haber superado todos mis obstáculos y estar donde estoy hoy”, exponía ayer Delpo.

No encadenada dos presencias en los cuartos de los Grand Slams desde hacía seis años y ahora se vuelve a ver las caras con Nadal. “En el partido de París tuve muchísimos break-points en el primer set [6] y no los supe aprovechar, por mérito de él también, y el resto del partido me costó ya mucho… Creo que en una superficie como el césped cada oportunidad será determinante, así que tendré que revertir lo que ocurrió en Roland Garros y tratar de aprovecharlas”, indicó tras deshacerse del francés Simon, un incordio siempre para cualquiera aunque en su ficha profesional no haya gloria. Esta vez le exigió cinco bolas de partido.

Si en París el pulso entre ambos venía definido por lo que pudieran expresar los dos reveses, uno en fase defensiva y el otro en la ofensiva, en la vía directa de Londres solo cabe el todo. “El slice es un golpe que en esta superficie ayuda bastante, pero con eso solo no me va alcanzar para hacer un buen partido”, anticipaba en la sala de conferencias; “debo usar mis mejores tiros y lo mejor de mi juego, tratar de estar un poco mejor con mi saque, como lo hice contra Feliciano [con los primeros solo cedió un punto, 31/32], y si todo ese conjunto funciona bien me hará jugar bien y tener confianza”.

En los 15 encuentros entre Nadal y él, 10-5 para el mallorquín, vencedor en los dos sobre hierba (Queen’s 2007 y Wimbledon 2011). Sin embargo, para Delpo no existen los imposibles. Y el resto lo sabe.

 

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