Ted Williams es el símbolo del bateador zurdo

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Ted Williams es el símbolo del bateador zurdo

Cuando se habla de batear, el nombre de Ted Williams es uno de los primeros que sale a la lista que contiene la frase “de todos los tiempos”.

 

Si se trata de un zurdo está en el primer lugar con mucha frecuencia, a la par de Babe Ruth y uno más contemporáneo como Barry Bonds.

 

Los logros de este jardinero izquierdo de Medias Rojas de Boston todavía impresionan a pesar de los cambios que registra el juego desde su debut en 1939.

Theodore Samuel Williams nació en San Diego, California, un 30 de agosto de 1918 y se estrenó como grandeliga el 20 de abril de 1939 ante Yankees de Nueva York, el otro integrante de la rivalidad más intensa en ese beisbol.

¿Novato del Año?

Para esa época no había reconocimientos para los jugadores en su primera temporada. Pero si Williams hubiera debutado después de 1948 cuando los comenzaron a dar seguramente tendría ese registro en su currículum gracias a un .327 de average, 31 jonrones, 145 impulsadas, 185 hits y 131 carreras anotadas.

Esas son estadísticas tradicionales. Otras de vigencia actual gracias a la sabermetría determinan que Williams tuvo una gran campaña de novato:

-.609 de slugging (la suma de hits más dobles por 2 más triples por 3 más jonrones por cuatro, dividido entre turnos al bate)

– .436 de OBP (average de embasado). Esta fórmula se saca de dividir la suma de hits, más boletos más golpeados entre la suma de veces al bate, boletos, golpeados y sacrificios

-1.045 de OPS (la suma de las dos anteriores).

Al menos llegó de cuarto en la votación para el Jugador Más Valioso.

1941: inolvidable

El talento de Williams desbordó la Liga Americana y dos años después terminó con average de .406. En ese momento pocos se imaginaron que esto ocurriría por última vez. Aunque en las décadas anteriores aparecían números de esta naturaleza, Williams fue uno de los que pensó que podría pasar de .400 de average en su carrera en otro año.

No pudo. Nadie más lo ha hecho hasta entonces y las perspectivas se hicieron más difíciles con la evolución del juego. El principal factor en contra es la menor posibilidad de estudiar a los lanzadores porque hay constantes cambios en el juego y es difícil que los toleteros se enfrenten a un mismo pítcher cuatro veces en un mismo compromiso.

Volviendo a Williams, además del .406 lideró a la Americana en anotada (135), cuadrangulares (37) y slugging (.735).

Pero eso no fue suficiente para los periodistas votantes. El Jugador Más Valioso fue para otra leyenda pero de Yankees de Nueva York, Joe DiMaggio. El carisma de éste en contraparte al carácter arisco de Ted sumado a los 56 juegos consecutivos dando al menos un hit por el “Yankee Clipper” fueron determinantes en la elección.

De paso esta última racha tampoco ha sido emulada.

El llamado de la fuerza aérea

La leyenda de Williams como atleta se acrecentó cuando atendió el llamado de su país para servir en la II Guerra Mundial. Durante los años 1943 hasta 1945 estuvo fuera de acción por ser intructor de vuelo en una estación aeronáutica. Fue liberado del servicio activo en 1946 pero se mantuvo en reserva. Le gustaba eso.

A los 27 años regresó con Medias Rojas para conquistar el primero de sus dos premios como Jugador Más Valioso. .342 de average, 38 jonrones, 123 impulsadas y 142 anotadas entre otros grandes registros. Seguramente influyó en los periodistas su condición de héroe de guerra que tanto seduce.

El otro premio de esta naturaleza lo consiguió en 1949.

Pero el espíritu militar siempre lo tuvo y el pelotero interrumpió parte de dos temporadas: la de 1952 y 1953 por la Guerra de Corea. En esta ocasión estuvo en misiones de combate y su vida corrió peligro. El avión que pilotaba recibió impactos de munición antiaérea y debió hacer maniobras para aterrizar y abandonar el avión para buscar refugio. “Corrí más rápido que Mickey Mantle”, recordó, en alusión a otra estrella del beisbol.

Para el momento de su retiro en 1960 quedó de tercero en jonrones de por vida (521), séptimo en impulsadas (1831), segundo en boletos recibidos (2021).

Y nos dejó siempre con la pregunta ¿Y si no hubiera ido al frente en las guerra? Pero eso a él, perder casi cinco de sus mejores años deportivos nunca le importó mucho.

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