Un Big3 con mala fortuna

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Un Big3 con mala fortuna

Lo de los Nets era para ganar el anillo. Lo sabían ellos, lo sabían los rivales y lo sabía todo el mundo. Sin embargo, en la NBA nunca hay nada sencillo. Es la mejor liga del mundo por el nivel de sus jugadores pero también por lo imprevisible que la competición puede ser para los equipos.

Cuando Brooklyn juntó a Kevin Durant Kyrie Irving hace dos temporadas muchos se echaron las manos a la cabeza. Había un nuevo superequipo en la liga y la posibilidad de ser campeones era una realidad para ellos. No obstante, las lesiones de KD primero (un tendón de aquiles que nos hizo temer por su futuro) e Irving después nos dejaron con la miel en los labios.

Los Nets eran uno de los grandes atractivos de cara a esta temporada. Lo eran incluso antes de incorporar a James Harden. Por eso, cuando ‘la barba’ llegó a Brooklyn, el título se puso al alcance de un equipo hecho por y para ganar.

Desde las oficinas del Barclay’s Center no pararon ahí. Incorporaron a Blake Griffin y LaMarcus Aldridge; había que seguir mejorando la plantilla. Este último apenas duró unas semanas, cuando un problema cardiaco le obligó a retirarse, dejando atrás una carrera sensacional en la NBA.

El caso de Griffin es distinto. Cortado por Detroit, lejos de lo que fue en los Clippers, muchos cuestionaron el movimiento. El bueno de Blake no tardó en demostrar que tenía cabida en el equipo y que podía labrarse un rol muy interesante en una plantilla cargada de talento.

Sin embargo, ni siquiera en temporada regular tuvieron los Nets un respiro. Su big-three no disputó ni una decena de partidos juntos. Siempre había alguien lesionado, alguien con problemas físicos que evitaban que viésemos el potencial total del equipo.

Los Nets se las arreglaron para terminar segundos de la Conferencia Este igualmente, dando rienda suelta a un juego utlraofensivo para el que los rivales no encontraban respuesta. No obstante, y lo sabían, la historia en playoff es bien distinta.

En temporada regular Kyrie Irving disputó 54 partidos de los 72 posibles. Kevin Durant se quedó en 35. James Harden, que llegó más tarde, llegó hasta los 36. Una muestra pequeñísima de lo que el equipo podía hacer con todos ellos juntos.

Llegados los playoffs las dudas eran de esperar pero Brooklyn se encargó de demostrar que mientras la salud acompañase, no tenían rival. Los Celtics fueron los primeros en comprobarlo, en una eliminatoria de primera ronda donde no tuvieron opción de superarles.

El problema llegó después, en las semifinales ante Milwaukee Bucks. El primero en caer fue Harden, con molestias en su tendón de la corva. El escolta tuvo que quedarse fuera durante los primeros encuentros de la serie, privando al equipo de su aportación.

Por si su baja no fuera suficiente, Kyrie Irving se fue al suelo en una acción fortuita y sufrió un esguince de tobillo. Ya eran dos las estrellas que Brooklyn había perdido. Esto dejaba a Durant solo contra el mundo.

En un equipo montado alrededor de sus tres estrellas, los secundarios habían perdido su capacidad de aportar y los Nets se encontraron, de repente, desnudos en la cancha. Milwaukee aprovechó entonces para recuperar el impulso y plantar cara al rival.

Durant cuajó una serie de partidos sensacionales, casi inéditos. Sus estadísticas en la eliminatoria se recordarán durante años. Sin embargo, no fue suficiente. Ni siquiera la vuelta de Harden, forzando su cuerpo y disputando los 53 minutos íntegros de un séptimo partido con prórroga ayudaron a recuperarse.

Los Nets se quedaron a un paso o, mejor dicho, a un pie. El de Kevin Durant, que con un movimiento imposible forzó la prórroga sobre la bocina. Lo hizo pisando la línea de triple, por lo que la canasta valió dos puntos. De haber sido unos centímetros más atrás, Brooklyn estaría ahora preparando la s Finales de Conferencia ante Atlanta.

Pero la NBA es así, una competición llena de incertidumbre y escenarios impredecibles. Las lesiones han ahogado a un equipo que se construyó para ser campeón. No es excusa, ni de lejos, pero las bajas de su trío estrella han lastrado a los Nets desde el primer momento. Si son valientes y saben esperar, el año que viene tendrán otra oportunidad.

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